Todos tenemos ese amigo sin ganas de escribir que nos manda una nota de voz por WhatsApp o el que nos graba algo y nos llega sin ninguna pista de que puede ser.
En lugar de tener que guardarlo para un momento en el que estemos solos (evitando ventilarlo con todos en la oficina, la facultad o el colectivo por ejemplo) podemos darle play, acercar el teléfono a nuestra oreja (como si fuésemos a hablar) y el audio comenzará a salir por el parlante frontal cual si fuese una llamada común.
Ésto funciona en todos los smartphones que tengan los sensores de proximidad que, entre otras cosas, apagan la pantalla mientras conversamos para evitar que se active el touch con nuestra cara.