¿Por qué ese video poco elaborado, filmado en vertical y de 12 segundos tiene 2 millones de visitas? ¿Por qué esa página de mala muerte, con mal diseño y pobre contenido tiene 250 mil fans? Pero sobretodo, ¡¿por qué lo que yo hago no lo tiene?!
Antes de que agarres la escopeta y salgas a perseguir creadores de contenidos virales, hay que tener en mente que la mayoría de los creadores de contenido se encuentra en la misma situación, buscando ser visto o escuchado sin mayor éxito.
El problema es que todo el que prometa una fórmula, una ley o cualquier otra certeza, miente. La viralidad es imposible de asegurar y en muchos casos es impredecible.
Antes de seguir, vale explicar que no hablo desde la teoría, sino desde la práctica de administrar una de esas páginas moderadamente virales (200 mil seguidores) de Facebook.
Digo moderada porque no es una cantidad inmensa y el tiempo de acumulación de esa cantidad rondó los 8 meses. Sin embargo hubo un mes donde se dio el efecto expansivo en poco tiempo del que trata éste artículo.
Aclarado lo anterior y dejando en evidencia que esa viralidad se dio un año después de abierta la página sin motivo aparente, hay algunos puntos que si es importante tomar en consideración cuando buscamos que algo explote en la red.
Entonces, ¿qué puedo hacer par ayudar a que mi contenido se viralice?
1. Dejar de pensar y hacer
Primer punto y punto clave para ésto y muchas cosas más en la vida: hacer. Hay que pensar mil ideas y llevar a cabo cien para que una tenga éxito.
Cuando nos exacerbamos en el proceso de filtrado de ideas quizás eliminamos alguna que podría haber sido mucho más exitosa que la que elegimos.
Desde ya que tenemos un tiempo limitado, pero si podemos encarar más de una idea potenciamos nuestras oportunidades. No hay que apostar todas las fichas en una sola idea o proyecto antes de saber si puede funcionar y eso sólo lo vamos a saber tiempo después de iniciado.
2. Que opine todo el mundo
Si bien es importante la convicción en lo que uno hace, también lo es otros puntos de vista. Quizás si esa idea que descartaste le parece excelente al 80% de los que la conocieron, deberías llevarla a cabo.
Para ésto hay que perderle el miedo al robo de ideas. ¿Sucede? desde ya, pero si la compartimos con nuestros círculos sociales de mayor confianza el riesgo es bajo y además, aquel que te la robe sólo podrá hacerlo una vez y tendrá la tarea más dificil que es llevar la idea adelante.
3. Colgá un cuadro que diga «sé constante»
Puede que algo se viralice tan pronto lo subas a la web, puede que sea en dos meses o puede que sea en un año (como el caso que les contaba anteriormente).
Generalmente para que se dé el primer caso, ese contenido tuvo que haber sido empujado por otro propio o de un tercero. El boca en boca (cuando hablamos de bocas normales y no monstruos con miles o millones de seguidores) suele demorar.
Dicho ésto, es clave seguir difundiendo tu contenido o, si se trata de algo actualizable (como una página de Facebook, un blog o vlog, por ejemplo), no dejar de actualizarlo.
Así sueñes con llegar a millones y sólo estés llegando a cientos o menos, no hay que dejarlo de lado hasta que no estemos convencidos que no va a funcionar por algún motivo concreto (y no porque nos desmotivamos).
Seguramente se podría escribir mucho más, incluso separando por tipos de contenidos, pero esos tres puntos aplican de forma general y son la base para que algo pueda ser viral. Lo que no quita que cumplas todos y no se viralice o viceversa, como habíamos expresado, puede ser algo impredecible.